Costa Rica vivió una segunda ronda de elección presidencial en calma y sin irregularidades, pero con el abstencionismo como principal preocupación de los candidatos y del Gobierno.
El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) indicó que el proceso electoral transcurrió con tranquilidad, serenidad y sin irregularidades graves, con una población que se está tomando muy en serio la elección.





