El papa Francisco apeló a la concordia en el matrimonio y bromeó al afirmar que cuando sus miembros se pelean no hace falta llamar a las Naciones Unidas para que hagan las paces, ya que basta solo una caricia para poner fin a la discusión.
Así lo afirmó ayer durante la audiencia general celebrada en la Plaza de San Pedro de Roma ante decenas de miles de fieles y en la que dedicó su catequesis al sacramento del matrimonio.





