Las autoridades australianas dieron hoy la orden de evacuación a vecinos afectados por los incendios en el estado de Nueva Gales del Sur, en el este del país, ante el empeoramiento de las condiciones meteorológicas.
Cerca de dos mil bomberos trabajan para contener unos 60 focos activos, 15 de los cuales están fuera de control, que forman un frente de más de 300 kilómetros.
Desde el jueves las llamas han arrasado 37.000 hectáreas y destruido 208 viviendas, según dijo el portavoz del Servicio de Incendios Rurales (RFS), Russell Taylor, a la televisión ABC.





