Es público que el personaje de La One Two no es santa de mi devoción. De ahí que he leído, -en su momento- por hacer público mi pensar en esta columna, mensajes no gratos del personaje en mención sobre mí y mi trabajo. Ese es su derecho.
Yo me mantengo en que a mí no me gusta el personaje de La One Two por su innecesaria vulgaridad, pero admito que estoy feliz de que Telemetro le haya dado un espacio y, sobre todo, que el mismo haya sido pautado en horario competitivo y adulto.





