La fortaleza que brinda una familia unida es solo comparable a aquella que proviene de la fe en Dios. De hecho, la primera está intrínsecamente ligada a la segunda.
Yo he sido afortunada porque ambas son el sostén de mi existencia.
Decir que la familia es la base de la sociedad, como lo es el núcleo de la célula, puede sonar a "cliché", sin embargo, es tan cierto como que necesitamos oxígeno para vivir.





