Hace más de ocho años, cuando patrullaba una conflictiva zona del sur colombiano, la explosión de una mina antipersona le mutiló las piernas al soldado Francisco Pedraza.
Era algo previsible. En la zona había muchas minas. Nosotros sabíamos que algo nos podía pasar en cualquier momento'', cuenta el hoy sargento viceprimero del ejército, y rememora: Recién la guerrilla (de las FARC) activó el campo minado, yo caí. Intenté levantarme y ya no tenía la pierna izquierda, y la pierna derecha se veía con múltiples fracturas.





