No tiene cura, tienes que aprender a vivir con eso. Esas fueron las palabras que en un principio dejaron devastada a Yeraldín Samaniego, que en ese entonces tenía 21 años. Ella acababa de recibir un pronóstico que no entendía: tenía el síndrome de ovarios poliquísticos, que si bien es cierto no tiene cura, sí se puede controlar con la medicación adecuada y una buena alimentación.
¿Qué son los ovarios poliquísticos?





