La historia que cambió a Majara
Hoy la comunidad de Majara, en el corregimiento de Lídice de Capira, se ha vuelto popular.
Veinticuatro años atrás nadie quería ir a este pueblo. ¿Por qué? Pues, lo tildaban de zona roja, decían que no había nada positivo en esta comunidad.
Adicionalmente, docentes del área lo consideraban una zona de extrema pobreza. Eso se reflejaba en la malnutrición de los alumnos de esta escuela.
No obstante, fue a través de la educación que la imagen de este sector fue cambiando. ¿Cómo lo hicieron?
La directora de la escuela de Majara, Isabel Medina, narró que todos los centros educativos disponen de terreno y hay que ponerlo a producir. Además de enseñarle a los niños la importancia de la tierra, y cómo sacarle provecho.
Ella se percató que los predios de la escuela se llenaban de hierba, pero que la limpieza no tenía sentido, pues se cortaba la maleza y ya. Volvían al mismo círculo vicioso. En cambio, si se sembraba algo, se limpiaba para producir y a futuro cosechar frutos.
Con esta visión empezaron a sembrar y las personas se fueron motivando, porque la idea fue buena, ya que se beneficiaban de los productos cosechados.
Esto permitió ir erradicando los niveles de bajo peso y talla en los alumnos. Era una situación evidente, pero cuando todos se pusieron manos a la obra, la situación fue cambiando.
Una vez logrado esto, la próxima meta era darlo a conocer en el corregimiento cabecera, puesto que, en ese momento, no se decía nada bueno de Majara. En cambio, la buena noticia de un exitoso huerto escolar se propagó más allá de los límites de este corregimiento, del distrito, hasta darse a conocer a todo el país.
Sí, señores, actualmente la popularidad de esta escuela obedece a la organización de su huerto escolar, que nació producto de la preocupación por combatir la extrema pobreza.
día a día recorrió los predios de este plantel y escuchó de sus maestros y padres de familia lo orgulloso que se sienten de trabajar para la autosostenibilidad de la comunidad educativa.
A principios de este mes, el arroz ya estaba listo para la cosecha, mientras que otros rubros no han dejado de dar sus frutos.
Curiosamente, la misma comunidad educativa reconoce que ya no hay espacio para sembrar, debido a que todas las esquinas han sido utilizadas para plantar hortalizas, árboles frutales, ornamentales, proyecto de lombricultura, cabras, iguanas, gallinas y hasta un jardín, entre otros productos.
Es a través del huerto que la escuela de Majara recibió en 2013 el máximo galardón que se le otorga a un plantel educativo como lo es la Orden Manuel José Hurtado. También ganó este premio la directora de la escuela, pero en 2010.
Con ese premio se recibieron $25 mil para la baldosa de toda la escuela, pero ha demorado tres años de gestión para concretarlo. Ahora esperan tener instalada las baldosas al inicio del año escolar 2017.
A través del huerto han logrado conseguir pintura, abanicos, entre otros premidos como estufas y refrigeradoras, etc.También han recibido algunas computadoras y esperan ampliar las jaulas de las iguanas, pues donde están ya se sienten incómodas.