El traslado de 10 personas con discapacidad y diagnósticos psiquiátricos desde un albergue en Tocumen hacia el Hogar de Niñas María Auxiliadora, en Chitré, durante el pasado carnaval, ha generado preocupación y manifestaciones por parte de la comunidad, que solicita una solución definitiva.
La medida, ejecutada en cumplimiento de una orden oficial, provocó inquietud entre residentes, clubes cívicos, representantes de la Iglesia Católica y miembros de la sociedad civil, quienes sostienen que el Hogar María Auxiliadora no es el lugar adecuado para albergar a esta población, debido a que su finalidad ha sido históricamente servir como espacio de formación y residencia para jóvenes estudiantes de escasos recursos.
Durante una reunión sostenida con autoridades, el párroco de la Catedral San Juan Bautista de Chitré, José Héctor González, manifestó que la comunidad no rechaza a las personas trasladadas, sino que desea formar parte de la solución.
“Son seres humanos y merecen la mejor atención. No somos insensibles. Queremos aportar a la solución, pero con fechas claras y que esta situación no se haga eterna”, expresó.
El sacerdote subrayó que existe disposición de diálogo y de colaboración, aunque reiteró que “no es lo mismo un internado que un hogar”, dejando claro que el centro no fue concebido para atender casos psiquiátricos especializados.
Por su parte, las autoridades informaron que se encuentran gestionando opciones para la reubicación, entre las que figura un espacio en Río Hato.
La ministra de Desarrollo Social, Beatriz Carles, indicó que se busca la opción “más adecuada para los jóvenes, pero también la más rápida”, con el objetivo de trasladar a las personas en el menor tiempo posible. Sin embargo, mientras se evalúan las alternativas, el Hogar de Niñas María Auxiliadora permanece ocupado, lo que impide que jóvenes de bajos recursos continúen utilizando el espacio como residencia estudiantil, situación que ha sido uno de los principales reclamos de la comunidad.
En las afueras del recinto se registró un mitin pacífico, donde manifestantes coreaban consignas pidiendo que “las niñas regresen al hogar”.









