En la audiencia en el Sistema Penitenciario del Tercer Circuito Judicial la imputaron cargos por homicidio agravado a Oscar Augusto González Cerrud.
Oscar tenía los dedos de ambas manos vendados. Foto: Jesús Simmons
Oscar tenía los dedos de ambas manos vendados. Foto: Jesús Simmons
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Martes 02 de abril de 2019 03:45 PM

 

"Oscar Augusto González Cerrud, nací el 12 de enero de 1995, vivo en Vacamonte, El Tecal, Calle 1era. Norte, casa C135 y soy ayudante de mecánica y de electricista, lo que me genera una ganancia de $10.00 a $20.00".

Estas fueron algunas de las respuestas a las preguntas que le hizo Nidia Cáceres, juez de garantías del Tercer Circuito Judicial, en la audiencia oral pública, donde le imputaron cargos por el delito de homicidio doloso agravado, presuntamente por los asesinatos de su abuela, su madre y su hermanita de cuatro años.

Respuestas que dio de forma coherente y muy tranquila, como si Oscar Augusto González Cerrud, de 24 años, no estuviera consciente de la gravedad de la audiencia.

Él vestía un suéter azul, pantaloneta gris con rayas verdes y blancas a los costados, los pies los cubrió con unas chancletas color azul que le compraron, pues llegó a la sala descalzo.

Aunque la audiencia fue reservada a petición de los familiares de la víctima, se conoció que hubo mucha saña en los crímenes que se cometieron dentro de la casa C135, ubicada en El Tecal, distrito de Arraiján, Panamá Oeste.

 

Seis meses van a tomar las investigaciones

En la audiencia, la fiscalía detalló como se dieron los asesinatos, a Ericka Chanis Cerrud, de 4 años, la axfisiaron y apuñalaron. En tanto, a Norma Edith Arancibia, de 76 años, y a Norma Cerrud, las mataron con un mazo y un machete corto que fue lavado y escondido debajo del fregador.

Además, los testigos vieron por la ventana cómo el imputado de homicidio agravado, Oscar Augusto González Cerrud, apuñalaba y le daba con un mazo a su mamá, al ver que lo estaban observando,  cerró las cortinas.

Adicionalmente, Norma Cerrud estaba amarrada con una cadena y su cuerpo fue jalado donde estaba la abuela.

Nayelis Gil, fiscal del Tercer Circuito Judicial, manifestó que las pruebas dan indicio que el crimen se dio por ira y mucho enojo, por cómo se encontró la escena y los testimonios que se han recabado.

 

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Agregó que ante la solicitud del Ministerio Público, la juez de garantías dio legalizó la aprehensión dada por flagrancia por parte de las unidades policiales que llegaron al lugar de los hechos y se admitió la imputación presentada por la fiscalía, donde se le imputaron Oscar Augusto González Cerrud los cargos de homicidio doloso agravado y se impuso la medida cautelar de detención preventiva.

"Las investigaciones preliminares dan cuenta de que se usó un objeto contundente y un arma blanca para cometer los homicidios", acotó la fiscal Nayelis Gil.

Por otro lado, no se ha acreditado que el imputado estuviera bajo los efectos de alguna droga, sin embargo se hicieron las pruebas correspondientes y esperar los resultados.

En tanto, Yessenia Rodríguez, exdirectora del Instituto para la Formación y el Aprovechamiento Humano, candidata a diputada por el circuito 8-1 y amiga de Norma Cerrud, explicó que al ver toda la casa llena de sangre vio que Norma luchó por su vida y luchó su hijo, y él acabó con su vida.

"Había sangre desde el cuarto hasta la sala y la ventana, ella intentó salir de la casa, porque las paredes estaban ensangrentadas. La abuela estaba casi en el cuarto y la niña tenía el cuello roto me dijo el hermano de Norma", comentó Rodríguez.

 

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Señaló que todos los días le preguntaba a Norma por su hijo, y ella le expresaba que su hijo estaba mejor, que iba bien y que ya no le gritaba.

Además le contó cuando hipotecó su casa para pagarle un tratamiento para la adicción a las drogas.

Elizabeth González Coba, coordinadora del Instituto Nacional de la Mujer en Arraiján, lamentó que no se cree una ley que obligue a las personas adictas a las drogas a recibir un tratamiento que los ayude a superar su adicción.

Afranio Carrera Acosta, abogado de las víctimas, señaló que el caso es muy difícil, porque existe mucho sentimiento y ciertos términos que deben ser estudiados para determinar ciertas cosas en el proceso.

Hay que determinar el grado psicosocial del imputado, porque se habló mucho si estaba bajo los efectos de drogas y si es una persona psicológicamente imputable.

 

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Destacó que hubo mucha saña en los crímenes por la manera como se encontraron los cuerpos, fue indescriptible y hasta dantesco.

En ningún momento, Oscar aceptó su culpabilidad, es más, no dijo una sola palabra. 

 

 

 

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