La fiscalía adelantó que todavía hay otras personas que no han sido llevadas al proceso, también hace falta recuperar un arma de fuego que se usó.
Tres de los investigados fueron heridos con armas de fuego en el intercambio con los uniformados. Foto: Edwards Santos Cruz
Tres de los investigados fueron heridos con armas de fuego en el intercambio con los uniformados. Foto: Edwards Santos Cruz
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Jueves 15 de noviembre de 2018 06:00 AM

 

Las miradas de los presentes se comenzaron a entrecruzar, en la sala de audiencias #1 del Sistema Penal Acusatorio (SPA) en plaza Ágora, el silencio fue interrumpido cuando entraron dos de los investigados en el caso del intento de robo al Banco General de Plaza Carolina, Campo Limberg. El hecho se dio el pasado lunes 12 de noviembre.

 

 

A eso de las 8:55 a.m., el sonido de los grilletes ocupó la atención de las pocas personas y juristas que estaban dentro del salón, fueron ingresados Efraín Elías Jaramillo Santamaría y Rolando Alberto Díaz Gutiérrez.

Ambos esposados de manos y pies, con rostro de tristeza y haciendo señas de dolor, pues uno tenía el brazo izquierdo enyesado y rastros de sangre seca. Mientras que el otro una malla que cubría una gasa en el brazo derecho.

Efraín tenía un pantalón corto y suéter crema. Rolando por el contrario llevaba puestas unas botas de construcción, pantalón corto de cuadros y suéter azul.

 
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Ambos eran custodiados por un sargento segundo de la Policía Nacional y otro uniformado.

Enseguida, entraron David Arturo Díaz Rodríguez quien vestía jeans corto y suéter negro, con zapatillas azul. Su acompañante era Johan Alberto Bonilla Villarreal, tenía un suéter blanco y un pantalón largo verde, estilo deportivo.

Sus rostros mantenían una posición inclinada hacia el piso, mientras sus defensores conversaban con ellos.

 
¿Quiénes son?

Efraín Jaramillo de 21 años de edad labora en una empresa de serigrafía en Villa Lucre, devenga un salario mensual de $543, tiene un hijastro (menor de edad) y sus estudios llegan al cuarto año.

 
 
La luz hizo de las suyas

Mientras la juez de garantías, Irene Cedeño hacía el interrogatorio a los investigados, a eso de las 9:06 a.m. la luz se fue.

La sala quedó en la oscuridad, mientras Cedeño seguía preguntando a los procesados sus datos generales.

Dos veces intentó regresar el fluido eléctrico, parpadeaban las lámparas, la juez no se detenía, los periodistas miraban bien lo que anotaban en sus apuntes, mientras esperaban que regresara la luz.

Luego de algunos minutos se encendieron todas las luces y el sistema de aire acondicionado avisaba con un peculiar pito que se reiniciaría.

 
Dos de ellos son hermanos

David Arturo Díaz Rodríguez, alías “David”, tiene 21 años, labora en un lava autos en el área de Chivo Chivo, se gana $15 diarios, tiene un hijo de dos años de edad y culminó su segundo año por módulos.

Mientras que Rolando Alberto Díaz Gutiérrez es hermano de padre de David, tiene 19 años, labora descargando containers en una compañía de la localidad, con un salario quincenal de $130, no tiene hijos y llegó hasta tercer año.

 
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Johan Alberto Bonilla Villarreal tiene 20 años, trabaja en una agencia publicitaria en el Parque Industrial de Costa del Este, devengando $750 mensual, teniendo como dependientes a su abuela, la novia y su hija. Alcanzó el quinto año.

Otro de los investigados es Luis Enrique Martínez Penagos, quien se mantiene en condiciones delicadas en el Hospital Santo Tomás (HST). La evaluación médico legal determinó que tiene heridas con arma de fuego en el tórax, abdomen y pérdida de movilidad en sus extremidades inferiores.

 
Hay uno incapacitado

Tiene pendiente una evaluación por un médico especialista en ortopedia. Se le dio una incapacidad de 45 días.

La juez de garantías pidió que se verificara su estado de salud para ver si podría asistir a la audiencia o se debía realizar en el HST. Se decretó un receso abierto a las 9:25 a.m.

“Te amo, te amo” le exclamó Johan a una joven que estaba sentada en la última fila del lado derecho frente a la juez, luego de hacer la forma de un corazón con sus dedos, que se colocó en el pecho, entre sus manos esposadas.

La mujer le respondió “yo también te amo”.

La juez de garantías le suspendió el término de la aprehensión a Martínez hasta que el médico certifique que su condición de salud le permita participar en un acto de audiencias.

 
¿Por qué son investigados?

Para la legalización del control de la aprehensión la fiscal de Homicidio y Femicidio, Yuriel Medina Rojas narró lo acontecido el pasado lunes 12 en el Banco General.

A las 12:59 p.m. se recibió una llamada en la base de la Policía Nacional (PN) de San Cristóbal, Río Abajo, se informó de un robo a la entidad bancaria y la precipitada huída de algunas personas en tres autos y una motocicleta, según los testigos.

Un busito blanco de la PN se dirigía al banco, pero en dirección a Monte Oscuro evidenciaron un taxi Nissan Sentra, modelo B-13 con placa 8T-23124 siendo uno de los carros que se describió en la información.

 

 

Se le dio voz de alto y los uniformados encendieron las luces escoltas para que supieran que eran policías, al llegar a la calle Santa Cruz en Monte Oscuro se vieron acorralados.

Trataron de huir acelerando, pero chocaron de frente con un objeto fijo, al tratar de dar reversa fueron colisionados por el busito de la PN que estaba detrás de ellos.

 
Se enfrentaron a los policías

Dos personas se bajaron del selectivo e intercambiaron disparos con los uniformados. Dentro del taxi estaban Luis, Efraín, David y Rolando. Siendo aprehendidos a eso de las 1:15 p.m.

Una de las personas que estaba dentro del taxi, tiró un arma de fuego y logró darse a la fuga, aún no ha sido capturado.

Por otro lado, Johan fue aprehendido en la rotonda de la Roosvelt en una moto sin matrícula visible a eso de las 2:05 p.m.

Dentro del taxi se encontraron algunas evidencias como armas de fuego; una en el asiento trasero, y dos cercanas al auto, vestimenta utilizada en el hecho, camisas, suéter, radio de comunicación y demás.

 
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Tres de los abogados (de oficio), pidieron unas aclaraciones a la fiscalía. Pero no se opusieron a la legalización de la aprehensión.

Luis Rodríguez, defensor de Johan Bonilla, indicó que los rasgos físicos dados por la unidad captora no coincidían con los de su representado, porque no tenía pantalón gris, suéter sin manga, no tenía barba ni bigotes.

 
La juez aceptó la legalización de la aprehensión

Para la imputación de cargos por los presuntos delitos de homicidio doloso agravado, tentativa de robo, asociación ilícita para delinquir y posesión ilícita de armas y explosivos, la fiscalía hizo énfasis en que se dio una repartición de tareas, como entretener al personal del banco, herir al seguridad, entre otras funciones.

 

 

La persona que estaba en la silla de ruedas fue quien disparó al agente de seguridad, cuando este se le acercó para hacer la revisión rutinaria. Dentro del banco habían otros sujetos.

El seguridad que estaba dentro del banco cerró la puerta, luego uno de los que estaba dentro del banco sacó el arma de fuego que la traía camuflada en el hombro ajustada con tape y disparó hacia la puerta del banco.

Luego pateó el vidrio y por ahí salieron para escapar.

El seguridad herido fue trasladado al Sistema Único de Manejo de Emergencias (SUME) 911 frente al cementerio de Juan Díaz, pero se le dictaminó la muerte, tenía un orificio de bala en el costado izquierdo, un choque hemorrágico le produjo el deceso.

Mantenía cinco años de laborar como agente de seguridad y residía en Tocumen.

 
Otro taxi robado

El vehículo Suzuki Alto con matrícula 8T-20739 de año 2005 también tenía una denuncia de robo en Alcalde Díaz, María Henríquez. Allí se encontraron prendas de vestir, una mochila, gorras y un radio de frecuencia.

Este auto fue encontrado parado con el motor encendido y las puertas abiertas cercano a Campo Limberg. Los testigos entrevistados señalaron que cuatro sujetos se bajaron del auto, corrieron para saltarse la cerca de un edificio y luego salir huyendo en el carro Nissan Sentra junto a una motocicleta.

Las personas entrevistadas (trabajadores del banco y clientes), señalaban que escucharon un disparo y al guardia de seguridad que gritaba que presionaran el botón para dar aviso a las autoridades de lo que sucedía. Ya su colega había sido impactado.

 
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En los predios del banco fueron vistos tres autos sospechosos y una moto.

“Mamá, mamá” eran las palabras de suspiro que decía Lorenzo luego de ser herido de balas.

“Todos iban con la intención de cometer un hecho”, dijo Medina Rojas.

 
No se imputó el delito de posesión de armas

Cedeño no consideró el delito de posesión ilícita de armas y explosivos, por no tener suficientes elementos de convicción.

 

 

A las 2:44 p.m. se cambió la sala de audiencia a la #5, más pequeña que la #1 hubo un mayor control para que ingresara el público.

 

 

 

El Tribunal de Garantías aceptó la imputación de cargos por los supuestos delitos de homicidio doloso agravado, asociación ilícita para delinquir y tentativa de robo.

Los defensores de las personas imputadas pidieron una medida distinta a la detención provisional, entre esas el reporte periódico, impedimento de salida del país y de la provincia de Panamá, acercarse al lugar de los hechos, entre otros.

 
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Esto no fue considerado por la juez de garantías, Irene Cedeño quien señaló que existía el riesgo de fuga, faltan personas que participaron del hecho, un arma de fuego por recuperar y por la forma en que se dio el caso, por eso mantuvo la medida de detención provisional pedida por la fiscalía.

La defensa técnica apeló la decisión por lo que la audiencia se realizará el próximo miércoles 21 de noviembre en la sala #10 a las 10:00 a.m.

 

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