La actriz Gwyneth Paltrow, la modelo Cindy Crawford y otras personalidades recoradaron a Valentino, el gran diseñador italiano que falleció ayer, lunes 19 de enero, en Roma a la edad de 93 años.
"Tuve la gran suerte de conocer y amar a Valentino; de conocer al hombre de verdad, en privado. El hombre que amaba la belleza, su familia, sus musas, sus amigos. Sus perros, sus jardines y una buena historia de Hollywood", señaló Paltrow en su perfil de Instagram, donde ha compartido una foto besando cariñosamente al modisto.
"Lo quería muchísimo. Me encantaba cómo siempre me insistía para que ‘al menos me pusiera un poco de rímel’ cuando iba a cenar. Me encantaba su risa traviesa. Esto se siente como el fin de una era. Lo extrañaremos profundamente, tanto yo como todos los que lo amábamos. Descansa en paz, Vava", se despide la actriz.
Recuerdos en redes sociales
La modelo Cindy Crawford, que participó en varios de sus desfiles, se despidió del modisto en Instagram: "Me duele profundamente conocer el fallecimiento de Valentino Garavani. Era un verdadero maestro en su oficio y siempre estaré agradecido por los años que tuve el privilegio de trabajar estrechamente con él".
Su compañera de pasarela, Linda Evangelista, también ha compartido una publicación en agradecimiento al creador italiano: "Gracias por los maravillosos recuerdos que me ha dejado, no solo trabajando con usted, sino también por la oportunidad de experimentar su talento y elegancia de primera mano. Descanse en paz".
Y el diseñador Zac Posen alabó el legado del maestro de la alta costura. "Valentino nos ha dejado, y con él una era de singular elegancia y gracia -escribió-. Creía profundamente en el glamour, en la belleza y, sobre todo, en el poder y el amor de las mujeres. Era un auténtico caballero y un romántico en toda la extensión de la palabra".
También la princesa Magdalena de Suecia, que llevó un vestido de novia diseñado por Valentino en su boda, ha compartido su tristeza por la muerte del diseñador.
"Su extraordinaria atención al detalle, su elegancia atemporal y su inconfundible sentido del humor hicieron que cada momento en su presencia fuera inolvidable. Nunca tuvo miedo de expresar sus verdaderos pensamientos, siempre con honestidad, calidez e ingenio", señaló.
La princesa destacó que su vestido nupcial fue creado "con cuidado, arte y alegría": "Es un regalo que atesoraré por siempre".
El actor estadounidense Colman Domingo recordó una de las declaraciones del modisto: "Solo puedo hacer tres cosas: confeccionar un vestido, decorar una casa y entretener a la gente".
El diseñador favorito de la ‘jet set’ en los 60 y 70
El italiano, añade el actor en su perfil de Instagram, vivió una vida "dedicada a crear cosas hermosas y a hacernos sentir como si viviéramos una fantasía que se convierte en realidad".
Valentino era el último gran maestro de la alta costura. Se convirtió en el diseñador favorito de la ‘jet set’ durante los años 60 y 70, vistiendo a algunas de las figuras más destacadas de la cultura y el cine de la época como Sophia Loren, Elizabeth Taylor, Audrey Hepburn, Jane Fonda y Grace Kelly, entre otras.
El velatorio tendrá lugar en Roma este miércoles y jueves y el funeral se celebrará el viernes 23 en la Basílica de Santa Maria degli Angeli e dei Martiri de la capital italiana.
Giancarlo Giammetti: Valentino enseñó a respetar a la mujer
El empresario italiano Giancarlo Giammetti, histórico socio y compañero de vida de Valentino, recordó este martes al diseñador como un creador que “enseñó a respetar a la mujer” y a entender la moda como una expresión de belleza sin artificios ni excesos.
Giammetti realizó estas declaraciones a la prensa ante la Fundación Valentino-Giammetti, en el centro de Roma, donde se ultiman los preparativos de la capilla ardiente del modisto, que permanecerá abierta al público los días 21 y 22, antes del funeral previsto en la capital italiana el próximo viernes.
“Enseñó a no ridiculizar nunca a la mujer con vestidos que no le pertenecían o que eran una especie de disfraz”, afirmó Giammetti, quien subrayó que para Valentino la moda debía reconocerse “por lo que aporta a la mujer, no por lo que el diseñador quiere contar”.









