Las soberanas de Calle Arriba y Calle Abajo le rindieron homenaje al Corpus Christi y a la Ngäbe Buglé.
Calle Abajo de Las Tablas en su último culeco.
Calle Abajo de Las Tablas en su último culeco.
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Martes 05 de marzo de 2019 12:00 AM

El último culeco de los carnavales siempre será muy especial para cada una de las reinas: Calle Arriba y Calle Abajo, pues se llevan la satisfacción del deber cumplido. ¡Ajá!

El Parque Porras de Las Tablas se llenó de mucho lujo nuevamente este último día de Carnaval. Ambas reinas: Marianelis Vargas González y Thalía Mabel Villalaz le rindieron homenaje a Panamá, el país que las vio nacer.

 

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"La Diamante" presentó un homenaje a la flora y la fauna de nuestros pueblos indígenas con "El misterio del Tabasará: homenaje a la etnia Ngäbe Buglé". Su vestido llevaba plumas y chaquiras de todo tipo y fue realizado en la comarca por José Montezuma, armado de tocado y mochila por el artista tableño Jaime Raúl González.

 

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El diseño del impresionante y colorido carro alegórico y el vestuario fueron elaborados por el Arq. Carlos Joel Morales González, mientras que la confección del carro estuvo a cargo de Rey Designer by Reinaldo Saavedra.

Calle Arriba de Las Tablas con "La muñeca tableña" llevó a su ciudad un homenaje al Corpus Christi de La Villa de Los Santos. ¡Ajá!

El color oro, el rosado y el rojo fueron los más llamativos de su alegoría. Además, dos ángeles con coronas de flores y sosteniendo ramos con sus manos, también fueron los protagonistas del culeco.

En La Villa de Los Santos, con el correr de los años el Corpus Christi ha tomado forma a través de un ciclo festivo que inicia con la Víspera de la Santísima Trinidad, donde una representación teatral tiene su significado con lo que se denomina El diablo encueta’o, que marca el inicio de todo el ciclo religioso – tradicional. Estas representaciones teatrales se han dado a través de los años con la participación de la llamadas diabladas cuyos máximos exponentes son los Diablicos Sucios que representan una pantomima del mal o sea el demonio que trataba de asustar y amedrentar a los incrédulos de las cosas de la iglesia, celebrándose el sábado previo a la celebración de la Santísima Trinidad.

 

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