El papa Francisco bromeó con la nueva embajadora de Panamá ante el Vaticano, Miroslava Rosas Vargas, con quien se reunió en el Palacio Apostólico para recibir sus cartas credenciales.
¡Una latinoamericana con puntualidad suiza!, exclamó el pontífice mientras miraba su reloj cuando la diplomática se presentó. Su frase la desconcertó tanto que ella solo atinó a responder: ¡Pero hoy, cómo no! Soy portadora de la oración y del cariño del pueblo panameño.
El encuentro estaba fijado a las 10:15 a.m. Cuando ingresó en la biblioteca papal, dijo en español: Su santidad, la bendición más grande que tengo es estar aquí presentándole mis cartas credenciales.
Al finalizar el coloquio privado entre ambos, la embajadora presentó a un grupo de colaboradores y familiares.
Después presentó al chofer de la embajada y aclaró que él lleva 17 años trabajando en la legación, pero nunca había tenido la oportunidad de saludar a un papa. Siempre nos traía, traía a todo el mundo y se quedaba afuera, señaló. Francisco respondió con una sonrisa.









