1. Si ya se le ha diagnosticado a tu bebé este trastorno, tu niño no corre ningún riesgo. Se paciente.
2. Mantén la tranquilidad, los nervios no ayudan.
3. Observa al niño desde cierta distancia para que no crea que le estás dando demasiada importancia.
4. Si presenta una crisis de espasmo y tiene algún objeto en la boca, quítaselo para evitar que se ahogue.
5. En momentos de la crisis, ubícalo de costado y trata de mantenerlo alejado de los objetos que puedan golpearlo.





