Hola, querida Moza, tengo una situación que me tiene en tres y dos, es decir, muy perturbado y confundido.
Te cuento, tengo una compañera de trabajo con quien la amistad ha dado un giro que no esperaba.
Ella me confiesa todas sus intimidades, lo que hace y no hace con su esposo, ya que es una mujer casada.
Lo más triste es que ahora soy yo quien está más interesado en estar con ella y seguir oyendo sus hazañas.





