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Martes 03 de diciembre de 2019 12:00 AM

El domingo Univisión presentó su especial navideño "Nuestra Navidad". Un especial donde cantantes de América Latina, muy reconocidos, interpretaron temas navideños y no puedo negar la horrible nostalgia que sentí no solo al saber que se presentaría, mucho más al sintonizarlo.

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Sí, fue horrible la nostalgia porque me vino a la mente los recuerdos de aquella televisión familiar que nos obligaba, precisamente por familiar, a sintonizar los especiales navideños que presentaban los canales locales, muy en especial RPC Televisión y TVN. Años más tarde se sumó Telemetro.

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Desde hace años los encargados de producción nacional de los canales comerciales no ofrecen un solo producto navideño que nos invite a sintonizarlo, que nos invite a ver a nuestros talentos de la música cantar temas navideños, que nos unan como familia a ver "el especial" de Navidad. Eso era una tradición nacional que más allá de que si tenemos grandes cantantes o no, eran "nuestros" especiales de Navidad. Eran esa carta de presentación con la que las televisoras celebraban con su audiencia las fiestas decembrinas.

Es verdad que no eran especiales ni fáciles de producir y mucho menos económicos, pero se invertía en la familia, se invertía en imagen de la marca y era el espacio especial en prime time donde nuestros talentos de la música querían estar y se unían en agradecimiento, se unía a celebrar la magia de la Navidad.

Cómo olvidar los tradicionales especiales de RPC con la familia Muñoz, por ejemplo, o ese especial navideño de tamboreras que produjo hace años TVN o los Diciembre Inolvidables de Telemetro. Eran sellos de marca de cada pantalla para decir, aquí estamos, esta es nuestra Navidad. Vívela con nosotros.

Sí, algunos dirán que la televisión evolucionó y que las audiencias ahora prefieren especiales con "tetas y culos pelados", pues se equivoca. Eso no es lo que quieren las mayorías porque si así fuera Tu Cara me Suena, Top Chef, Yo me llamo, Mi Abuela tiene salsa, entre otros productos, no hubiesen tenido los picos de audiencia que tuvieron o la buena aceptación en redes que recibieron de sus respetivos seguidores.

Decir que las audiencias solo consumen porquería, es un irrespeto. Esa es la excusa perfecta de los productores que no tienen nada de creatividad, de los que no tienen la capacidad de ofrecer algo más que montarse en la ola de lo popular y el mal gusto. Es la excusa burda para no hacer televisión familiar divertida, fina, que nos vuelva a sentar a verlos. Ese es el reto de un buen productor. Lograr que nos vuelvan a sintonizar porque es bueno lo que ofrece. No auto-retarse como productor es de cobardes. Es de poco creativos. No es de un buen productor.

Y es que si las audiencias no quisieran ver televisión familiar, los grandes medios del mundo no estarían –sin descuidar las nuevas formas de consumo- volviendo a la raíz, volviendo a la esencia, regresando al hoy, clásicos. Si las audiencias quisieran solo lo burdo, los especiales navideños no tendrían el éxito en audiencia que tienen, no moverían tanto las redes sociales, no tendrían anuncios publicitarios. Aún hay marcar que quieren estar en productos buenos. ¡Los hay!

Pregúntese usted que me lee. ¿Cuándo fue la última vez que sintonizó en televisión nacional un especial navideño hecho en casa que les estremeciera por tierno? ¿Cuándo fue la última vez que las televisoras –todas- le ofrecieron algún especial musical con talentos del patio donde usted en familia se sentó a verlo o fue muy comentado en redes? ¿Cuándo fue la última vez que sintonizó un especial por Navidad que usted dijera wow, qué bueno, qué gran producción, qué buena inversión?

Aquí pareciera que los especiales de diciembre ahora son el Miss Universo y el Miss Mundo. ¡Miren si estamos mal que eso es lo más "wow" que nos ofrecen las televisoras en diciembre! Y no hablar de las campañas navideñas de cada canal que a hoy, 3 de diciembre, son nulas. ¿Era tan difícil reunir a talentos del patio de diferentes géneros, llamar al gran Ricky Ramírez para que con su expertise hacerles arreglos de diferentes temas de Navidad a géneros musicales diversos y ofrecer algo bonito?

Cómo no comprender que en los momentos tan difíciles que vive el país, un área de producción con creatividad y ganas de hacer las cosas bien, ofrecería un especial de fin de año de altísima calidad que nos recordara que a pesar de todos los problemas-país, somos un pueblo bueno. Un especial que contagiara de positivismos ante tanto negativismo. ¡Por Dios!

Quieran admitirlo o no, las televisoras olvidaron a la familia y se dedicaron a los números, al negocio. Olvidaron la magia de diciembre. Ya no es importante compartir o hacer televisión para las audiencias, ahora es importante hacer televisión para Santa IBOBE.


Decir que las audiencias solo consumen porquería, es un irrespeto. Esa es la excusa perfecta de los productores que no tienen nada de creatividad, de los que no tienen la capacidad de ofrecer algo más que montarse en la ola de lo popular y el mal gusto.
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