Hay que reconocer que un verdadero desastre no avisa o por lo menos no da mucho tiempo para reaccionar.
Foto ilustrativa del equipo que realizó la evaluación de los simulacros. Foto: Santos J. Oliveros C.
Foto ilustrativa del equipo que realizó la evaluación de los simulacros. Foto: Santos J. Oliveros C.
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Jueves 11 de octubre de 2018 04:00 PM

Hay quienes aseguran que Panamá es un país bendecido, debido a que pocas veces nos enfrentamos a situaciones climáticas de gran nivel. Pero, ¿sabemos que hacer si se produce algo?

 

Miembros de la Cruz Roja Panameña de La Chorrera en conjunto con personal del Ministerio de Educación (Meduca), Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) y de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) realizaron  este jueves 11 de octubre, un simulacro de emergencia en diversas escuelas del sector Oeste, específicamente en Arraiján, Vacamonte y Vista Alegre. La actividad se llevó  a cabo por ser el Mes de la Prevención de Desastres Naturales. 

 

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La primera parada del recorrido fue en la escuela Roberto F. Chiari de Vacamonte, y a pesar de no hacerse el ejercicio por desconocimiento de algunos parámetros, el director del plantel, el profesor Álvaro Parris, destacó que es de suma importancia mantener una comunicación con diversos estamentos de seguridad.

"En esta ocasión no hubo una  comunicación directa con el Meduca, es por ello que no se pudo realizar el ejercicio, pero siempre nos mantenemos alerta y en años anteriores hemos hecho estas prácticas", resaltó el docente.

Hay que reconocer que un verdadero desastre no avisa o por lo menos no da mucho  tiempo para reaccionar, razón por la cual, cada segundo es de vital importancia.

 

Rodrigo Batista, operador de vehículo de emergencia y encargado de servicio de ambulancia de la Cruz Roja Panameña de La Chorrera, señaló que los simulacros son una manera de mostrarle a los niños y a los docentes qué hacer en caso de emergencia.

La siguiente parada se hizo en el Centro Escolar Básico General Loma Bonita de Arraiján, pero por desconocimiento, tampoco se desarrolló la dinámica. Hay que resaltar que estos simulacros los efectúan los estamentos de seguridad de manera sorpresiva durante el mes de octubre.

 

Se necesita la colaboración de todos para que el ejercicio se haga bien 

 

El papel de la dirección es vital en estos casos, debido a que el Meduca con anterioridad envía las normativas de qué hacer y da la alerta de que en cualquier rato puedes ser sorprendidos.

El tercer punto fue el Centro Bilingüe Vista Alegre y como en una verdadera película, solo bastó decir que empezaría el simulacro y todos los docentes tomaron su lugar.

Primero, un docente anunció que había peligro de fuertes vientos con una gran corneta y que nadie podía salir de los salones por seguridad. Seguido a eso se procedió a verificar que nadie estuviera en los pasillos, se solicitó apagar las llaves de gas y desconectar todas las fuentes de poder (durante la práctica no se hizo para evitar daños en los aparatos, pero se tomó la observación que es fundamental en un caso real, debido a que puede evitar que se produzca otro tipo de accidente en el área). La enfermería se activó para recibir a cualquier paciente en caso de necesitarlo y no fue hasta que se dio la orden de terminado el ejercicio, que todos pudieron salir de sus salones y continuar con la jornada regular.  Adicional a ello, en los pasillos se colocaron otros docentes con extintores en mano, en caso de ser necesaria su utilización.

 

Según José Castillo, subdirector académico del Centro Bilingüe Vista Alegre, durante el año se realizan tres simulacros y toda la escuela tiene en las paredes la alerta de ruta de evacuación en caso de ser necesaria la salida del plantel.

 

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"Al año tenemos tres simulacros. Tenemos uno para terremotos, uno para vientos y huracanes, para inundaciones y para el caso de incendios. Lo más difícil de este tipo de prácticas con los estudiantes es cuando tenemos la visita de personas ajenas a la institución, ya que en muchos casos desconocen cuáles son nuestros protocolos de emergencia y andan por los pasillos como si nada y los que evalúan el procedimiento lo ven, pero hacemos las observaciones al respeto.

 

Al ser cuestionado sobre quién tiene la verdadera responsabilidad de conocer o tomar conciencia sobre aprender el protocolo de emergencia, el profesor Castillo manifestó que es responsabilidad de toda "la comunidad educativa, conformada por el Ministerio de Educación, los docentes, estudiantes y padre de familia, sin dejar por fuera a las instituciones estatales".

El taller se realizará en otras instituciones académicas durante los días venideros con el objetivo de que se pueda evitar más muertes por desconocimiento.

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