Tras su renuncia, se celebró el cónclave del que resultó electo el cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, como romano pontífice.
Como cardenal de la Iglesia, Ratzinger estuvo presente en tres cónclaves: Juan Pablo I, Juan Pablo II y el de su elección. Foto: Aleteia
Como cardenal de la Iglesia, Ratzinger estuvo presente en tres cónclaves: Juan Pablo I, Juan Pablo II y el de su elección. Foto: Aleteia
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Viernes 09 de febrero de 2018 03:15 PM
 
 
El papa emérito Benedicto XVI, quien cumpliría 91 años en abril, escribió en una carta al director publicada en el Corriere della Sera que se prepara para su último viaje.
 
"En el lento debilitamiento de mi fuerza física, interiormente estoy en peregrinación hacia la Casa", escribió Joseph Ratzinger al diario, que le había informado de la preocupación de numerosos lectores sobre su estado de salud.
 
Agradecido por sus plegarias
 
El papa emérito se declaró emocionado de que tantos lectores que deseaban saber cómo iba su último periodo de vida.
 
"Es una gran gracia para mi estar rodeado en este último pedazo de camino, a veces un poco fatigante, de un amor y una bondad tales que no habría podido imaginar", escribió el alemán.
 
Una vela que se apagó
 
Desde su revolucionaria dimisión en febrero de 2013, Benedicto XVI vivía su jubilación en un pequeño monasterio en el Vaticano en compañía de cuatro religiosas y de su secretario personal Georg Gänswein.
 
Gänswein anunció hace dos años que el papa emérito se estaba apagando como una vela, lenta y serenamente.
 
Era su diario vivir
 
“Celebra la misa todos los días, reza mucho, recibe visitas dosificadas y responde a un voluminoso correo. Además, escucha los informativos televisados vespertinos y recibe varios diarios católicos así como publicaciones de teología.  Ya no controla sus manos, no puede tocar el piano, ve muy mal, pero tiene una lucidez perfecta, se acuerda de todo", describió el año pasado un alto prelado del Vaticano.
 
 

Esta es la carta de Benedicto XVI:

"Estimado Dr. Franco, me ha conmovido que tantos lectores de su periódico quieran saber cómo paso este último período de mi vida. Solo puedo decir a este respecto que, en el lento declive de las fuerzas físicas, interiormente estoy en peregrinación hacia la Casa.

Es una gran gracia para mí estar rodeado, en este último tramo de camino, a veces un poco cansado, por tanto amor y bondad que no podría haber imaginado. En este sentido, también considero las preguntas de sus lectores como un acompañamiento para este tramo. Es por eso que no puedo sino agradecerles, al asegurarles a todos ustedes una oración de mi parte. Saludos cordiales".

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