Es difícil para cualquier persona luchar contra su propia carne y dejar los malos hábitos, ya que en el mundo uno camina como un barco sin timón, siguiendo la corriente del mundo, pero cuando Dios ve que llegas a Él con humildad, pidiéndole que te ayude a ser como Él quiere que seas, ni cuenta te darás.
Recibirás las fuerzas y la sabiduría necesarias para que así sea, porque has reconocido que con tus fuerzas no puedes y solo con el Creador del hombre, que todo lo sabe, serás capaz de fortalecerte.





