Un cachorrito de perro, perdido en la selva, vio un tigre que se dirigía hacia él. Necesitaba urgentemente una idea que le salvase del tigre. Entonces vio unos huesos en el suelo y comenzó a morderlos.
Cuando el tigre estaba a punto de atacarle, el cachorro dijo en alto: - ¡Ah, este tigre que acabo de comer estaba delicioso!
El tigre, entonces, paró bruscamente y, muerto de miedo, dio media vuelta y huyó, mientras pensaba para sí: - ¡Menudo cachorro feroz! ¡Por poco me come a mí también!





