Los fluidos que se generan durante la excitación, fluyen más cuando no se consuma el sexo, y comienzan a mezclarse con los otros fluidos del cuerpo (agua y encimas) diluyendo la concentración de la persona, porque el cerebro deja de funcionar correctamente, lo que afecta nuestro comportamiento.
En muchas ocasiones, los individuos pueden empezar a presentar mal humor e irritabilidad. En los peores casos, se vuelven adictos a la masturbación para poder desahogarse.





