Los fanáticos que odian a Cristiano Ronaldo tienen otra razón para llamarlo pecho frío.
Resulta que CR-7 se somete a una terapia llamada crioterapia, que consiste en aplicarse sobre el cuerpo temperaturas extremas bajo cero, que pueden llegar a los 200 grados.
Esta innovadora técnica, utilizada por bailarines, tiene efectos analgésicos, antiinflamatorios y anestésicos, y favorece el aumento de la presión arterial, lo que ayuda a la recuperación tras grandes esfuerzos físicos, según sostienen quienes la promocionan.





