A lo largo de toda la Hexagonal Final de la Concacaf, la Selección Mexicana de Fútbol ha sido un barco a la deriva.
Ante el relevo generacional y las figuras emergentes del fútbol azteca, el Tri estaba huérfano de un líder, un emblema que representara admiración, orden y coraje para los nuevos ídolos. México necesitaba a un Emperador Azteca.
Fue entonces cuando Víctor Manuel Vucetich, el llamado Rey Midas, pensó en Rafael Márquez. Y el exjugador del Barcelona respondió al llamado.





